Esta mañana me encontré con una chica estupenda.
Los muslos que jugaban con toda la mundanidad en sus amplios pechos.
La forma en que llevaba su uniforme escolar sin protección.
Su deslumbrante ropa interior azul ondeaba y se ocultaba, quería decirle una y otra vez que la falda era demasiado corta para rodear sus muslos y glúteos.
La miraba tanto que no podía hablar.
Todos los chicos me miraban cuando pasé de largo.
Reprimí mis aleteos y me encontré siguiéndola.
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